Hay ciudades que nunca duermen, y Tokyo es una de ellas. Cuando el sol desaparece tras los rascacielos, la capital japonesa revela otro rostro, el de una metrópolis iluminada por millones de puntos de luz. Es esta atmósfera singular la que King Seiko ha querido capturar en su nuevo VANAC Cosmic Tokyo. Una interpretación nocturna, casi celeste, de una colección cuyo regreso no deja de sorprendernos.
En esta página
- VANAC, una historia que sigue escribiéndose
- Tokyo, una ciudad convertida en esfera
- Una arquitectura esculpida en acero
- El calibre 8L45, una mecánica a la altura de sus ambiciones
- Una nueva personalidad en la familia VANAC
- Cuando la relojería cuenta algo más que la hora
- King Seiko VANAC Cosmic Tokyo, ficha técnica
- Preguntas frecuentes

VANAC, una historia que sigue escribiéndose
Hay colecciones relojeras que atraviesan las décadas sin que apenas pase el tiempo por ellas. Otras desaparecen para regresar, a veces mucho después, con una personalidad renovada. El King Seiko VANAC pertenece a esta segunda categoría.
Nacido en 1972, en una época en la que la relojería japonesa se atrevía con todas las audacias estéticas, ya destacaba por sus cajas angulosas, sus esferas expresivas y sus colores especialmente rotundos. Un reloj que no buscaba pasar desapercibido en el panorama relojero, sino imponer su propia visión del tiempo. Más de medio siglo después de su nacimiento, el VANAC volvió al primer plano en 2025.

Passion Horlogère dedicó entonces un primer artículo al renacimiento de esta colección, en el que subrayaba la capacidad de Seiko para inspirarse en su patrimonio sin limitarse a reproducir el pasado. Desde entonces, la familia se ha enriquecido con nuevas interpretaciones, en particular versiones en titanio, así como una edición conmemorativa del 145.º aniversario de la casa japonesa. En cada nueva creación se mantiene la misma filosofía: una arquitectura potente, una mecánica seria y una identidad reconocible al instante.



Con el VANAC Cosmic Tokyo, King Seiko decide esta vez dar la palabra a la luz. O, mejor dicho, a la que aparece cuando cae la noche.
Tokyo, una ciudad convertida en esfera
La inspiración de esta nueva creación no tiene nada de casual. Desde su renacimiento, la colección VANAC mantiene una relación especial con Tokyo, cuna histórica de King Seiko. Sus primeras versiones contemporáneas exploraban las distintas tonalidades del cielo japonés: el violeta del crepúsculo, el azul profundo de la noche o los matices plateados del amanecer. El Cosmic Tokyo prosigue esta exploración, pero desplaza la mirada.

Ya no se trata solo de contemplar el horizonte. Ahora hay que imaginar la ciudad una vez caída la noche, cuando las avenidas, los edificios y miles de ventanas iluminadas dibujan una constelación artificial hasta donde alcanza la vista. Para trasladar esta atmósfera, Seiko ha ideado una esfera oscura salpicada de finas partículas centelleantes. El resultado resulta especialmente interesante, ya que, según la incidencia de la luz, estos minúsculos destellos parecen aparecer y desaparecer, y evocan los innumerables puntos luminosos de una metrópolis observada desde las alturas.

El efecto buscado no es el de un brillo permanente y ostentoso. Se apoya, por el contrario, en la sutileza, las variaciones y la profundidad. Las agujas y el anillo que porta los índices adoptan además tonalidades oscuras, como para dejar que la esfera exprese mejor esta luminosidad particular. El contraste entre la sobriedad del conjunto y el centelleo de su superficie confiere a este VANAC una personalidad nueva. En definitiva, cierta poesía urbana en un reloj cuyo diseño sigue siendo decididamente arquitectónico.
Una arquitectura esculpida en acero
Aunque el Cosmic Tokyo hace evolucionar la expresión de su esfera, conserva los fundamentos estéticos que constituyen la identidad del VANAC contemporáneo. Su caja de acero inoxidable de 41 mm de diámetro multiplica las facetas y los ángulos marcados. Sus superficies pulidas a espejo captan la luz, mientras que las líneas tensas de los flancos le dan esa impresión característica de haber sido esculpida en un bloque de metal.

La ausencia de bisel tradicional acentúa la presencia de la esfera y contribuye a esta silueta identificable al instante. El brazalete metálico prolonga de forma natural las líneas de la caja. Alterna superficies pulidas y cepilladas, lo que crea un juego de reflejos que responde directamente al de la esfera. Esta continuidad entre caja y brazalete sitúa al VANAC en el universo de los relojes sport-chic con mucha personalidad, sin por ello borrar sus raíces históricas.
Los aficionados reconocerán también dos pequeños detalles que se han vuelto emblemáticos: el índice de las doce y el contrapeso del segundero adoptan ambos una silueta en forma de «V», firma discreta pero esencial de la colección. Con sus 14,3 mm de grosor, este King Seiko afirma una presencia indudable en la muñeca. Sus proporciones responden a una elección estética asumida más que a la búsqueda absoluta de la finura.

Un cristal de zafiro de forma box-shaped, con tratamiento antirreflejos en su cara interna, protege la esfera. Las agujas y los índices llevan material luminiscente LumiBrite, mientras que una corona roscada y un fondo de caja también roscado contribuyen a una hermeticidad anunciada de 10 bar. Lo suficiente para plantearse un uso diario sin sacrificar el carácter de esta creación.
El calibre 8L45, una mecánica a la altura de sus ambiciones
Tras esta marcada personalidad estética se esconde una mecánica que merece toda nuestra atención. El VANAC Cosmic Tokyo está impulsado por el calibre automático Seiko 8L45, un movimiento de alto nivel desarrollado para responder a las exigencias de los relojes mecánicos deportivos contemporáneos. Con una frecuencia de 28.800 alternancias por hora, es decir, 4 Hz, este calibre cuenta con 35 rubíes y una reserva de marcha de unas 72 horas. Tres días de autonomía que permiten, por ejemplo, dejar el reloj el viernes por la noche y encontrarlo en marcha el lunes por la mañana.

Seiko anuncia una precisión de entre -5 y +10 segundos al día, un rendimiento interesante para un movimiento mecánico concebido también para primar la robustez y la fiabilidad. La cuerda automática puede completarse manualmente, mientras que la función de parada del segundero permite una puesta en hora precisa. El fondo transparente, por su parte, ofrece la ocasión de observar este movimiento y apreciar su construcción mecánica.


El interés de esta mecánica va, sin embargo, más allá de sus meras características técnicas. Al dotar al VANAC del calibre 8L45, Seiko confirma su voluntad de inscribir esta colección en una propuesta relojera exigente, en la que la originalidad del diseño no es el único argumento. El VANAC no es simplemente un reloj con carácter. También aspira a ser un auténtico y bello reloj mecánico.
Una nueva personalidad en la familia VANAC
En muchos sentidos, este Cosmic Tokyo constituye una evolución lógica de la colección. Tras las primeras versiones de colores y las de titanio, Seiko propone aquí una interpretación más misteriosa, más nocturna y quizá también más discreta a primera vista. La creatividad no reside en una transformación radical de la caja, sino en una nueva manera de trabajar los contrastes y la percepción de la luz.

Eso es precisamente lo que hace interesante esta propuesta. Allí donde algunos VANAC reivindican de inmediato su originalidad con tonos francos o efectos geométricos muy marcados, el Cosmic Tokyo parece preferir cierta contención. Evidentemente, habrá que descubrir el reloj en condiciones reales para apreciar plenamente las variaciones de su esfera. Las fotografías permiten captar la intención, pero este tipo de acabado suele adquirir otra dimensión cuando la luz cambia en la muñeca.

Con un precio de venta recomendado de 3.400 euros, esta nueva referencia HKF005J1 llegó a las boutiques Seiko y a la red de distribuidores autorizados en octubre de 2026. Se sitúa así por debajo de las versiones en titanio presentadas anteriormente, sin renunciar al calibre 8L45 ni a lo esencial de las características técnicas de la colección.
Cuando la relojería cuenta algo más que la hora
Lo que seduce de este nuevo King Seiko VANAC Cosmic Tokyo es, al fin y al cabo, su capacidad para contar una historia sin renunciar a su identidad relojera. La inspiración urbana no está añadida artificialmente a un reloj ya existente. Prolonga un enfoque estético iniciado con el renacimiento de la colección, con la idea de traducir los paisajes, los colores y la energía de Tokyo en un objeto mecánico. Un enfoque que refleja lo más interesante que puede ofrecer la relojería: el encuentro entre un saber hacer técnico, un patrimonio y una emoción.

El VANAC Cosmic Tokyo no revoluciona la medición del tiempo, ni tiene tal pretensión. Simplemente nos recuerda que la esfera de un reloj puede ser mucho más que un instrumento de lectura. También puede convertirse en un paisaje, una atmósfera, una invitación al viaje. Y cuando Tokyo se ilumina al caer la noche, ahora basta con mirarse la muñeca para reencontrar algunos de sus destellos.
King Seiko VANAC Cosmic Tokyo, ficha técnica
| Referencia | HKF005J1 |
|---|---|
| Movimiento | calibre Seiko 8L45, mecánico automático con posibilidad de cuerda manual |
| Frecuencia | 28.800 alternancias/hora (4 Hz) |
| Reserva de marcha | unas 72 horas |
| Precisión anunciada | -5 a +10 segundos/día |
| Rubíes | 35 |
| Funciones | horas, minutos, segundos, fecha y parada del segundero |
| Caja | acero inoxidable, 41 mm de diámetro, 14,3 mm de grosor |
| Distancia entre asas | 45,1 mm |
| Cristal | zafiro box-shaped con tratamiento antirreflejos interno |
| Fondo | transparente y roscado |
| Corona | roscada |
| Brazalete | acero inoxidable con cierre desplegable |
| Luminiscencia | LumiBrite en las agujas y los índices |
| Hermeticidad | 10 bar (100 metros) |
| Resistencia magnética | 4.800 A/m |
| Precio de venta recomendado | 3.400 € |
| Disponibilidad | desde octubre de 2026 |
Preguntas frecuentes
Es una nueva referencia de la colección VANAC, inspirada en las luces de Tokyo al caer la noche. Combina una esfera oscura salpicada de finas partículas centelleantes con una caja angulosa de acero inoxidable.
Está impulsado por el calibre automático Seiko 8L45, que funciona a 28.800 alternancias por hora (4 Hz). Cuenta con 35 rubíes y ofrece unas 72 horas de reserva de marcha, con una precisión anunciada de -5 a +10 segundos al día.
La caja de acero mide 41 mm de diámetro y 14,3 mm de grosor, con una distancia entre asas de 45,1 mm.
Es hermético hasta 10 bar, es decir, 100 metros, gracias a una corona y un fondo de caja roscados. El cristal es de zafiro box-shaped, con tratamiento antirreflejos en su cara interna.
La referencia HKF005J1 tiene un precio de venta recomendado de 3.400 euros. Está disponible desde octubre de 2026 en las boutiques Seiko y en los distribuidores autorizados.



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