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Algunos relojes atraviesan las décadas sin perder nunca su singularidad. El Hermès Cape Cod pertenece sin duda a esa categoría. Desde hace más de treinta años cultiva una personalidad muy propia en el mundo de la relojería, combinando elegancia, libertad estilística y ese toque de impertinencia único de la casa del Faubourg Saint-Honoré. En 2026, este icono vuelve a reinventarse con una versión en titanio dotada de un movimiento de manufactura, afirmando una orientación más deportiva sin renunciar a su identidad.
Esta evolución refleja la capacidad de Hermès de dejar evolucionar sus creaciones con pequeños toques, sin ceder nunca a las modas pasajeras. Una filosofía que sin duda explica por qué el Cape Cod sigue seduciendo a una clientela que busca un reloj diferente, capaz de combinar una sofisticación discreta con el uso cotidiano.
Una silueta convertida en firma

Diseñado en 1991 por Henri d’Origny, el Cape Cod se reconoce al instante gracias a una arquitectura que se ha vuelto emblemática: un cuadrado inscrito en un rectángulo. Una construcción geométrica inspirada en el famoso eslabón de cadena de ancla, otro fuerte símbolo del universo Hermès.
Más de tres décadas después de su lanzamiento, esta silueta atípica conserva toda su modernidad. Lejos de seguir las tendencias del momento, afirma una personalidad singular que escapa a las clasificaciones habituales. Ni un verdadero reloj de vestir ni un auténtico reloj deportivo, el Cape Cod ocupa un territorio propio.
Esta nueva interpretación no altera los fundamentos. Los moderniza con sutileza.
El titanio, una evidencia para un Cape Cod contemporáneo

El cambio más llamativo reside en la elección del titanio para su caja de 41 mm.
Material que se ha vuelto imprescindible en la relojería contemporánea, el titanio ofrece varias ventajas. Más ligero que el acero, aporta un confort notable en la muñeca al tiempo que muestra una excelente resistencia a la corrosión y a las rayaduras cotidianas.
Hermès aprovecha al máximo sus cualidades estéticas mediante un trabajo de acabados especialmente meticuloso. La superficie superior recibe un acabado satinado que capta delicadamente la luz, mientras que los flancos microgranallados refuerzan el carácter técnico del conjunto. Este contraste de texturas aporta profundidad sin caer nunca en la ostentación.
El resultado es un reloj que se muestra más dinámico, más contemporáneo y decididamente orientado al uso cotidiano.
Una esfera sobria, pero rica en detalles

El negro es el hilo conductor de este nuevo Cape Cod.
A primera vista, la esfera parece muy sobria. Sin embargo, una mirada más atenta revela un sutil juego de materiales. Su centro adopta un acabado granulado con efecto arenado que juega con los reflejos, mientras que su reborde satinado crea una elegante transición hacia la caja.
Los famosos números arábigos aplicados, una firma de la colección, se combinan con agujas tipo bastón rodiadas. Todas ellas se benefician de un tratamiento Super-LumiNova®, que garantiza una excelente legibilidad cuando cae la luz.
Una única nota de color rompe este monocromo controlado: la aguja de los segundos en naranja. Un toque vivo que aporta ritmo a la esfera al tiempo que evoca discretamente el colorido universo de Hermès.
Un movimiento de manufactura en el corazón del reloj

Más allá de su evolución estética, este Cape Cod también confirma las ambiciones relojeras de Hermès.
Bajo su fondo de caja se aloja el calibre de manufactura H1912 de cuerda automática. Este movimiento suizo ofrece una reserva de marcha de 45 horas y late a una frecuencia de 4 Hz (28.800 alternancias por hora). Acciona las funciones de horas, minutos y segundos, así como una fecha integrada discretamente a las 6 en punto.
La elección de un movimiento de manufactura no es casual. Desde hace varios años, Hermès persigue un esfuerzo significativo de legitimidad relojera, en particular a través de su participación en Vaucher Manufacture Fleurier y del desarrollo de calibres exclusivos. Este Cape Cod se inscribe plenamente en ese planteamiento, donde la calidad mecánica acompaña ahora a una identidad estética ya ampliamente reconocida.
Un reloj pensado para acompañar el día a día

Con una estanqueidad elevada a 10 bar y cuatro correas de caucho disponibles en negro, azul abismo, naranja o amarillo Nápoles, este nuevo Cape Cod afirma con claridad su voluntad de salir del ámbito de los relojes puramente urbanos.
El caucho mejora su confort al tiempo que refuerza esa idea de elegancia despreocupada que Hermès siempre ha cultivado. Los colores propuestos evocan a la vez el rocío del mar y las vacaciones, sin caer nunca en la exuberancia.
Esta versatilidad es probablemente una de las principales fortalezas de esta nueva referencia: lo bastante elegante para acompañar a una chaqueta, lo bastante deportiva para olvidarse de ella durante las actividades cotidianas.
Una evolución coherente del universo Cape Cod

El ejercicio de modernizar un icono siempre es delicado. Demasiados cambios corren el riesgo de desnaturalizar el modelo; muy pocos pueden dar la impresión de una simple actualización cosmética.
Con este Cape Cod de titanio, Hermès parece haber encontrado un equilibrio especialmente convincente. La silueta icónica permanece intacta, pero las decisiones técnicas, el material de la caja, las correas de caucho y la presencia del movimiento de manufactura le confieren una personalidad más contemporánea.
Más ligero, más técnico y más versátil, este nuevo Cape Cod demuestra que un reloj emblemático puede evolucionar con su época sin renunciar a lo que lo convirtió en un éxito. Un planteamiento fiel al espíritu de Hermès, donde la elegancia nunca busca imponerse, sino que se expresa con una sencillez evidente.
Preguntas frecuentes
El Cape Cod de 2026 evoluciona en una dirección más deportiva gracias a una caja de titanio, una estanqueidad elevada a 10 bar, cuatro correas de caucho (negro, azul abismo, naranja o amarillo Nápoles) y un movimiento automático de manufactura H1912, sin dejar de mantener intacta su silueta icónica.
La caja de titanio mide 41 mm y conserva la arquitectura característica del modelo, diseñada por Henri d’Origny en 1991: un cuadrado inscrito en un rectángulo, inspirado en el eslabón de cadena de ancla de Hermès.
Está impulsado por el calibre de manufactura H1912 de cuerda automática, un movimiento suizo con una reserva de marcha de 45 horas que late a 4 Hz (28.800 alternancias por hora) y muestra horas, minutos, segundos y una fecha a las 6 en punto.
El titanio hace que el reloj sea más ligero que el acero para un mayor confort en la muñeca, al tiempo que ofrece una excelente resistencia a la corrosión y a las rayaduras cotidianas. Hermès combina una superficie superior satinada con flancos microgranallados para subrayar su carácter técnico.
El Cape Cod se presenta con correas de caucho en cuatro colores, negro, azul abismo, naranja y amarillo Nápoles, lo que lo hace lo bastante versátil para combinarse con una chaqueta y a la vez lo bastante deportivo para las actividades cotidianas, con precio y disponibilidad por confirmar por parte de Hermès.


