
Con Royal Blue, AWAKE prosigue un camino singular en el panorama relojero independiente. En lugar de multiplicar las complicaciones o ceder a las modas, la joven firma francesa opta por situar la esfera en el centro de su expresión artística. Esta nueva edición limitada a 200 unidades da un paso más al integrar, por primera vez, oro puro en pan en una esfera realizada según la técnica ancestral vietnamita del Sơn Mài.
Una evolución que no responde únicamente a lo estético, sino que traduce una ambición cada vez más afirmada: hacer dialogar los oficios de arte, la cultura y la relojería contemporánea.
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La maduración de una identidad relojera

Desde su creación en 2019, AWAKE construye pacientemente un universo propio. Lejos de un enfoque puramente decorativo, la marca desarrolla una auténtica reflexión en torno a la transmisión de los saberes artesanales. Tras haber explorado diferentes expresiones de la laca vietnamita, hoy da un nuevo paso al introducir el oro puro en el corazón de sus esferas realizadas a mano.
Este planteamiento está lejos de ser anodino. En una industria donde la diferenciación se vuelve cada vez más compleja, pocas son las jóvenes firmas capaces de desarrollar un lenguaje estético inmediatamente reconocible. AWAKE parece ahora lograrlo.
El Sơn Mài, un patrimonio vietnamita de excepción
Aunque el nombre aún evoca poco al gran público, el Sơn Mài constituye sin embargo uno de los artes decorativos más prestigiosos de Vietnam.

Esta técnica secular se basa en el uso de la savia del Rhus verniciflua, un árbol cuyo crecimiento requiere una decena de años antes de poder ser explotado. La recolección es especialmente escasa, ya que un árbol produce apenas unos 200 mililitros de savia al año. Tras su purificación, esta se convierte en una laca natural cuya profundidad visual y cualidades protectoras se buscan desde hace siglos.
A diferencia de las tradiciones chinas o japonesas, los maestros laqueadores vietnamitas han desarrollado un enfoque consistente en integrar materiales preciosos directamente en la materia. Es precisamente esa particularidad la que AWAKE ha decidido aprovechar.
Cuando el pan de oro se encuentra con la laca

La introducción del pan de oro puro constituye sin duda la principal novedad de esta edición Royal Blue.
En lugar de limitarse a recubrir la esfera, los artesanos superponen sucesivamente pigmentos naturales azules, capas de laca, panes de oro, nuevos veladuras y luego múltiples operaciones de lijado y pulido. Este trabajo, enteramente manual, requiere cerca de quince horas por cada esfera.
El resultado supera con creces el efecto decorativo esperado. Según la inclinación de la luz, el oro aparece, desaparece, se difumina en la profundidad de los azules o, por el contrario, capta de inmediato la mirada. Cada esfera se vuelve así verdaderamente única, consecuencia directa de un proceso artesanal imposible de industrializar.
Un ejercicio de estilo especialmente logrado

La combinación del azul y el oro no es, evidentemente, nueva en la historia de las artes decorativas. Atraviesa las civilizaciones desde hace varios milenios y sigue asociada a la nobleza, a lo sagrado y a la búsqueda de la perfección.
AWAKE consigue, sin embargo, darle una interpretación contemporánea. Los distintos matices de azul crean una profundidad casi líquida, mientras que los destellos dorados parecen suspendidos bajo la superficie de la esfera, como prisioneros de la materia.
Esta sensación se ve reforzada por la técnica Frosted, ya empleada por la marca, que produce un sutil efecto de veladura y acentúa aún más la riqueza visual del conjunto.
Una nueva caja más madura
Royal Blue no se limita a introducir una nueva esfera.

Esta edición estrena además una caja inédita de 38 mm especialmente bien proporcionada. Más compacta que las generaciones anteriores, adopta un bisel afinado que deja mayor espacio a la esfera, finas asas ligeramente descendentes inspiradas en los relojes de los años 1960, así como una corona ahora atornillada que garantiza una hermeticidad de 100 metros.
Estas evoluciones demuestran una verdadera atención a los coleccionistas. Las proporciones resultan hoy más universales y refuerzan aún más la elegancia natural del modelo.
Una mecánica probada

En el interior, AWAKE confía en el calibre automático suizo La Joux-Perret G101.
Con sus 68 horas de reserva de marcha, su reputación de fiabilidad y su nueva masa oscilante específica desarrollada para esta colección, el movimiento constituye una elección coherente. La marca privilegia aquí una base mecánica probada para concentrar toda su energía creativa en lo que verdaderamente hace singular a este reloj: su esfera.
Una firma que afirma su personalidad

Otra evolución destacable: Royal Blue estrena también una nueva identidad gráfica con un logotipo manuscrito más orgánico, así como un blasón que simboliza la transmisión de los saberes.
Estos detalles pueden parecer anecdóticos, pero en realidad traducen una etapa importante en el desarrollo de la marca. AWAKE ya no es simplemente una joven empresa que propone bellas ideas; construye progresivamente un auténtico universo coherente en el que diseño, artesanía, cultura y relojería dialogan con una notable constancia.
| Característica | Detalle |
|---|---|
| Marca | AWAKE |
| Modelo | Sơn Mài Frosted Leaf Royal Blue |
| Serie | Edición limitada, 200 unidades |
| Caja | Acero, 38 mm, corona atornillada |
| Hermeticidad | 100 metros |
| Esfera | Laca Sơn Mài y pan de oro puro, técnica Frosted (~15 h de trabajo manual) |
| Movimiento | La Joux-Perret G101, automático |
| Reserva de marcha | 68 horas |
| Precio | 3 000 € |
Nuestra opinión
El universo de las micromarcas relojeras rebosa hoy de propuestas a veces seductoras pero a menudo intercambiables. AWAKE toma un camino mucho más exigente.

Royal Blue no impresiona ni por una complicación espectacular ni por un derroche de tecnología. Su fuerza reside en otra parte: en la puesta en valor de un oficio de arte rarísimo, en la inteligencia de su ejecución y en una identidad que se vuelve, colección tras colección, cada vez más afirmada.
A 3 000 euros, esta edición limitada a 200 unidades ocupa un segmento especialmente competitivo. Sin embargo, posee un argumento que pocos relojes pueden reivindicar: cada esfera es fruto de quince horas de trabajo manual y constituye una pieza verdaderamente única.
En una época en la que la industrialización tiende a uniformizar las producciones, esta Royal Blue recuerda que ciertas emociones relojeras nacen aún de la paciencia de los artesanos, de la belleza de los materiales y de gestos transmitidos desde hace varios siglos. Ahí reside probablemente su mayor lujo.
Preguntas frecuentes
Se trata de una edición limitada a 200 unidades.
Se ofrece a un precio de 3 000 euros.
Un calibre automático suizo La Joux-Perret G101 que ofrece 68 horas de reserva de marcha, dotado de una masa oscilante específica desarrollada para la colección.
El Sơn Mài es un arte de la laca vietnamita ancestral que utiliza la savia del Rhus verniciflua. En esta edición, el pan de oro puro y los pigmentos azules se superponen a la laca, lo que supone cerca de quince horas de trabajo manual por esfera.
Una nueva caja de 38 mm, dotada de una corona atornillada y de una hermeticidad de 100 metros.


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