El Oyster de Rolex es desde sus orígenes un reloj de prestaciones superlativas. La noción de Cronómetro Superlativo, formulada desde finales de la década de 1950 e inscrita hoy en la esfera de todos los Oyster, se ve reforzada ahora en el marco de una certificación Rolex más severa que las normas relojeras y aplicada al 100% de los relojes de la marca.
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Los criterios que hacen de los relojes Rolex «Cronómetros Superlativos» desde finales de la década de 1950 se reforzaron en 2015 para establecer un nuevo estándar de excelencia en materia de reloj mecánico. Rolex ha desarrollado metodologías de prueba inigualadas y un nuevo equipamiento de alta tecnología para certificar la totalidad de sus relojes y otorgarles el estatus de Cronómetro Superlativo. Este título exclusivo acredita que cada reloj ha superado con éxito una serie de controles finales específicos llevados a cabo por Rolex en sus propios laboratorios y según sus propios criterios, más severos que las normas relojeras, como complemento de la certificación oficial COSC de su movimiento.

Esta certificación abarca el reloj en su conjunto, una vez encajado el movimiento, con el fin de garantizar prestaciones superlativas en la muñeca en términos de precisión, hermeticidad, cuerda automática y autonomía. La precisión en reloj de un Cronómetro Superlativo Rolex es así del orden de –2/+2 segundos por día, es decir más del doble de la exigida a un Cronómetro oficial. Además, esta precisión es probada por Rolex según una metodología exclusiva que simula condiciones de uso reales, más representativas de la experiencia cotidiana del cliente.

La certificación Cronómetro Superlativo abarca igualmente la hermeticidad del reloj, que protege el movimiento del agua pero también de todos los elementos exteriores que comprometerían su precisión, así como la cuerda automática y la autonomía del movimiento, garantías de un reloj que sigue funcionando con precisión a lo largo del tiempo.

Los controles finales completan sistemáticamente las pruebas de calificación llevadas a cabo previamente durante el diseño y la fabricación de los relojes, para garantizar su fiabilidad, su robustez, su resistencia a los campos magnéticos y a los golpes. El estatus de Cronómetro Superlativo se simboliza mediante el sello verde con el que se acompaña cada reloj Rolex y va acompañado de una garantía internacional de cinco años.

Los criterios de la certificación cronómetro superlativo
La certificación Cronómetro Superlativo controla y garantiza para cada reloj Rolex las prestaciones clave susceptibles de variar durante el proceso de fabricación: precisión, hermeticidad, cuerda automática y reserva de marcha. Todas las pruebas se realizan en los relojes tras el encaje del movimiento, tal como los llevará el cliente final. Se efectúan según metodologías exclusivas sobre un equipamiento de alta tecnología desarrollado por Rolex y enteramente automatizado.

Precisión
Cada movimiento se somete a la certificación oficial del COSC (Contrôle Officiel Suisse des Chronomètres), que los prueba durante quince días y quince noches según siete criterios eliminatorios, en cinco posiciones estáticas y a tres temperaturas. Todos los movimientos Rolex obtienen así un certificado oficial de Cronómetro suizo.
Tras el encaje del movimiento (operación que puede afectar la precisión en varios segundos por día), Rolex prueba la precisión de cada reloj sobre un ciclo de 24 horas, en siete posiciones estáticas así como mediante un almacenamiento rotativo dinámico, según una metodología exclusiva que simula un uso real. Los criterios de tolerancia son mucho más estrictos que la certificación oficial en lo que respecta a la desviación de marcha media, es decir la precisión percibida por el portador en el día a día. Esta no debe exceder –2/+2 segundos por día, en reloj, para un Cronómetro Superlativo Rolex, frente a los –4/+6 segundos por día, para el movimiento solo, exigidos por el COSC.

Hermeticidad
La hermeticidad de cada reloj se prueba una primera vez por sobrepresión de aire, luego en el agua en cubas hiperbáricas. Los relojes herméticos hasta 100 metros se prueban a una presión un 10% superior, mientras que los relojes de buceo –herméticos hasta 300, 1220 y 3900 metros– lo son con un margen de seguridad adicional del 25%. Tanto las pruebas al aire como las de agua siguen una metodología exclusiva desarrollada por Rolex para obtener resultados extremadamente precisos y fiables.

Cuerda automática
La capacidad de dar cuerda del módulo de cuerda automática «Perpetual» se controla según un método exclusivo con el fin de asegurar que todos los elementos interactúan de manera óptima y no sufren ninguna traba o fricción a raíz del encaje.

Reserva de marcha
Todos los relojes se cargan de cuerda por completo al inicio de las pruebas y su reserva de marcha se controla según las especificaciones de los diferentes movimientos determinando cuánto tiempo funcionó el reloj antes de detenerse.

Una firma Rolex
La denominación «Superlative Chronometer Officially Certified» inscrita en la esfera de cada Oyster es una auténtica firma de los relojes Rolex. Formalizada a finales de la década de 1950, puede sin embargo considerarse como el símbolo de la búsqueda incesante de la marca en materia de excelencia cronométrica, en vista del papel pionero desempeñado por Rolex en el desarrollo de la precisión de los relojes de pulsera desde principios del siglo XX.

En 1910, Rolex obtiene en Suiza el primer boletín oficial de Cronómetro jamás otorgado a un reloj de pulsera. En 1914, un reloj de pulsera Rolex similar obtiene el primer certificado de clase «A» del célebre Observatorio de Kew en Inglaterra, la más alta instancia mundial en materia de precisión, encargada de la certificación de los cronómetros de marina. La invención por parte de Rolex del Oyster en 1926, el primer reloj de pulsera hermético del mundo, tenía como objetivo prioritario proteger el movimiento de alta precisión de los elementos externos.

La inscripción en la esfera de los relojes Rolex ha evolucionado con el tiempo para reflejar esta búsqueda de la precisión. De «Chronometer», pasará notablemente por «Officially Certified Chronometer» a finales de la década de 1930, antes de adoptar su forma definitiva de «Superlative Chronometer Officially Certified» unos veinte años más tarde. Estas diferentes fórmulas dan testimonio de la innovación continua de Rolex para garantizar el más alto grado de precisión de sus relojes a lo largo del tiempo y perpetuar la excelencia del Oyster.

Cronómetro oficialmente certificado
Pero recordemos ante todo qué es un Cronómetro, a saber un reloj de alta precisión oficialmente certificado por su capacidad de medir el tiempo sin desviarse de la hora exacta en más de unos pocos segundos por día. Hoy, entre los siete criterios eliminatorios, la tolerancia máxima para los calibres mecánicos de hombre es de 4 segundos de retraso o 6 segundos de adelanto por día. Esta precisión se acredita mediante un organismo independiente al término de pruebas drásticas durante quince días y quince noches. Un movimiento que cumple los criterios recibe entonces un certificado de Cronómetro otorgado, en Suiza, por el Contrôle Officiel Suisse des Chronomètres (COSC).

Pero no siempre fue así. Históricamente, la reglamentación sobre la denominación de Cronómetro era bastante diferente. La definición oficial era: «Un reloj de precisión […] que puede obtener un certificado oficial de marcha.» Un Cronómetro podía así ser certificado por el propio fabricante. Para garantizar la calidad de sus Cronómetros, Rolex emprendió la tarea de hacerlos certificar oficialmente. Para marcar esta diferencia, se verá aparecer desde finales de la década de 1930 en las esferas la mención «Officially Certified Chronometer».

Precisión superlativa
En 1951, la certificación oficial de los Cronómetros se vuelve obligatoria. Una victoria para Rolex que, en aquella época, cuenta en su haber con cerca del 90% de todos los Cronómetros oficialmente certificados desde 1927. Paralelamente, la marca crea para acompañar cada reloj un sello rojo, en el que figura la mención «Officially Certified Chronometer». Pero para seguir distinguiendo sus Cronómetros, Rolex apuesta por otro atributo diferenciador, a saber la obtención de un certificado con mención. En efecto, según los antiguos reglamentos, los movimientos que demostraban una precisión superior durante las pruebas recibían un boletín con la mención «resultados particularmente buenos». Desde principios de la década de 1950, Hans Wilsdorf, el fundador de Rolex, hará de la obtención de boletines con mención su nuevo caballo de batalla. Una exigencia que irá en aumento hasta que, en enero de 1959, escriba: «¡Hemos llegado a un punto que requerirá la obtención de todos nuestros boletines con mención!» Y para concluir: «Así es como aumentará el prestigio de Rolex.»

Alcanzar este resultado se vio facilitado por una importante innovación técnica. En 1957, Rolex lanza una nueva generación de movimientos, los calibres 1500, provistos de un volante con tornillos Microstella de oro (hoy tuercas) y que ofrecen excelentes prestaciones cronométricas. Los resultados de marcha obtenidos son incluso más precisos que los criterios de obtención de una mención. Para calificar estas cualidades excepcionales, Rolex inventa la noción de «Superlative Chronometer», es decir «Cronómetro Superlativo».

Esta denominación encontrará su lugar en las esferas como complemento de la mención utilizada hasta entonces, para dar el famoso «Superlative Chronometer Officially Certified». Esta incorporación apareció a finales de la década de 1950 en los modelos Datejust y Day-Date.

Desde entonces, el significado de esta denominación ha seguido evolucionando para reflejar los avances técnicos y las prestaciones de los relojes Rolex, conservando al mismo tiempo la noción de que los Cronómetros Rolex superan los estándares en vigor.

Una certificación interna
La ambición de Rolex siempre ha sido producir relojes de la más alta calidad, especialmente en términos de precisión y fiabilidad. Con los avances técnicos, esta ambición se ha concretado en nuevas posibilidades y nuevos criterios, más allá de las normas y los estándares existentes, justificando el calificativo de Superlativo aplicado a los Cronómetros Rolex.

Ya en 1927, el fundador de Rolex, Hans Wilsdorf, declaraba a propósito de la precisión de sus relojes: «Trabajamos según criterios que no pueden medirse con ningún instrumento distinto de los que fabricamos nosotros mismos.»

Rolex, en efecto, siempre ha probado las prestaciones de sus relojes según sus propios estándares, respaldando al mismo tiempo este enfoque con una validación oficial de sus Cronómetros. Después de 1973, con la agrupación de las oficinas oficiales de certificación de los Cronómetros dentro del COSC y la adopción de criterios unificados que dejaban caducas las menciones, Rolex siguió legitimando el calificativo de Superlativo de sus Cronómetros probándolos al 100% de forma interna de manera más amplia. Así, además de la hermeticidad que permite preservar la precisión a lo largo del tiempo, Rolex prueba desde hace varias décadas la precisión de sus Cronómetros tras el encaje del movimiento.

La nueva certificación Rolex refleja la continuación de esta ambición mediante la adopción de los criterios de precisión cronométrica más estrictos del mercado y más representativos de las condiciones de uso reales. Este nivel de prestaciones más allá de los estándares en vigor solo puede certificarse de forma interna. Así es como la marca puede ofrecer a sus clientes prestaciones superlativas que empujan los límites del reloj mecánico y hacen de Rolex el estándar de la excelencia relojera.
Preguntas frecuentes
Un Cronómetro es un movimiento certificado por un organismo independiente (el COSC en Suiza) según criterios oficiales. Un Cronómetro Superlativo Rolex va más lejos : la certificación abarca el reloj entero, con el movimiento encajado, con tolerancias más estrictas que el COSC y pruebas adicionales de hermeticidad, de cuerda automática y de autonomía.
La precisión de un Cronómetro Superlativo Rolex es del orden de –2/+2 segundos por día, en reloj, es decir más del doble de la precisión exigida por el COSC para un Cronómetro oficial (–4/+6 segundos por día para el movimiento solo).
La certificación Cronómetro Superlativo se realiza de forma interna por Rolex, en sus propios laboratorios, según sus propias metodologías y con un equipamiento de alta tecnología desarrollado por la marca. El movimiento recibe primero la certificación oficial COSC, luego el reloj completo se somete a las pruebas Rolex.
La denominación «Superlative Chronometer Officially Certified» fue formalizada a finales de la década de 1950, apareciendo primero en las esferas de los Datejust y Day-Date. Los criterios se reforzaron significativamente en 2015 para establecer el estándar actual aplicado al 100% de la producción.
El estatus de Cronómetro Superlativo se simboliza mediante el sello verde que acompaña cada reloj Rolex a la venta, así como mediante la mención «Superlative Chronometer Officially Certified» inscrita en la esfera de cada Oyster. Va acompañado de una garantía internacional de cinco años.
La certificación Cronómetro Superlativo engloba cuatro prestaciones clave : precisión (probada 24h en siete posiciones y almacenamiento rotativo dinámico), hermeticidad (pruebas al aire y en cuba hiperbárica con margen del 10% al 25%), cuerda automática del módulo Perpetual, y reserva de marcha.
Sí, desde el refuerzo de 2015, la certificación Cronómetro Superlativo se aplica al 100% de los relojes mecánicos Rolex. Cada reloj salido de fábrica lleva por tanto el sello verde y la mención en la esfera.


