
Hay encuentros que parecen evidentes una vez que se han producido. El de Maximilian Büsser y Vincent Calabrese pertenece a esa categoría. Dos personalidades que, cada una a su manera, siempre han preferido los caminos secundarios a las autopistas de la relojería. Dos creadores guiados más por la curiosidad, el instinto y la libertad que por las convenciones establecidas.
En esta página
- Vincent Calabrese, el «incordio de la relojería»
- M.A.D.Editions: una editorial más que una marca
- El Baladin, otra manera de hacer pasar el tiempo
- Preservar el espíritu, reinventar la mecánica
- Una arquitectura M.A.D. firmada por Éric Giroud
- Frambuesa o azul: dos interpretaciones de Vincent Calabrese
- Una mecánica visible en el reverso
- Un reloj entre herencia y libertad
- «No se queden en la autopista»
- M.A.D.3 Vincent Calabrese: ficha técnica
- Preguntas frecuentes
Con el M.A.D.3 Vincent Calabrese, M.A.D.Editions acoge a uno de los espíritus más singulares de la relojería contemporánea. Más que un nuevo reloj, esta creación es el encuentro entre dos generaciones de creadores independientes y la reinterpretación de una complicación que se ha convertido en emblemática: el Baladin de Vincent Calabrese.
El proyecto estaba casi escrito de antemano. Solo faltaba darle vida.
Vincent Calabrese, el «incordio de la relojería»

Desde hace más de medio siglo, Vincent Calabrese ocupa un lugar singular en el panorama relojero. Nacido en Nápoles y llegado a Suiza durante su adolescencia, ha construido una carrera que no se parece a ninguna otra.
Él mismo reivindica con gusto su apodo de «incordio de la relojería». Una fórmula que resume bastante bien su relación con la mecánica: en lugar de aceptar las soluciones existentes, prefiere preguntarse si no habrá otra manera de hacer las cosas.
En 1985 funda junto a Svend Andersen la AHCI, la Academia Relojera de Creadores Independientes, en una época en la que la relojería independiente todavía no gozaba de la visibilidad que tendría después.
Su trayectoria está marcada también por la creación del Golden Bridge para Corum, uno de los movimientos más reconocibles de la relojería contemporánea, pero también por numerosas investigaciones en torno a las horas errantes, los tourbillons y mecanismos originales. Su carrera suma más de cuarenta patentes.
Sin embargo, detrás de esta impresionante producción, Vincent Calabrese nunca ha parecido querer construir un imperio en torno a su nombre. Su motor está en otra parte: crear, experimentar, comprender y volver a empezar.
Él mismo resume esa libertad con una especie de ingenuidad voluntaria. Al no proceder de un entorno relojero tradicional, no siempre sabía lo que no se debía hacer. Así que lo intentaba.
Esa libertad se ha convertido en la firma de su obra.
M.A.D.Editions: una editorial más que una marca

Precisamente por eso el encuentro con M.A.D.Editions resulta tan natural.
Desde sus inicios, M.A.D.Editions no se concibe como una marca relojera tradicional. Su vocación se parece más a la de una editorial: reunir a autores, personalidades y universos diferentes en torno a una misma línea editorial.
Cada proyecto nace de un encuentro o de una fascinación. Puede impulsarlo una personalidad, una idea, una conversación o un enfoque particular de la creación. Lo importante es que el proyecto tenga una razón de ser y que difícilmente pudiera ver la luz en otro lugar.
Vincent Calabrese encaja a la perfección en esta filosofía.
Maximilian Büsser y él se conocen desde hace muchos años. Ya habían hablado de colaborar incluso antes del nacimiento de M.A.D.Editions. Algunos proyectos eran demasiado ambiciosos desde el punto de vista mecánico, otros finalmente no llegaron a buen puerto. Pero la relación entre ambos se mantuvo.
Hasta que un almuerzo, hace dos años, hizo nacer la idea de una verdadera colaboración.
El M.A.D.3 se convertiría en su punto de encuentro.
El Baladin, otra manera de hacer pasar el tiempo

Para entender el M.A.D.3 Vincent Calabrese, hay que volver a la complicación que lo inspiró.
El Baladin nació de una voluntad sencilla: a Vincent Calabrese no le gustaba la brusquedad de las horas saltantes tradicionales. En una indicación clásica, una hora desaparece y la siguiente aparece al instante.
Para él, ese cambio no se correspondía con la sensación del tiempo que transcurre.
Así que imaginó otra solución.
Entre dos cambios de hora, la hora en curso se desplaza progresivamente alrededor de la esfera mientras indica los minutos. Los segundos, por su parte, siguen mostrándose de forma normal.
El tiempo ya no salta. Vagabundea.
Este principio confiere a la indicación una dimensión casi viva. La hora parece recorrer la esfera antes de ceder poco a poco el paso a la hora siguiente.
Una complicación mecánica que no solo pretende mostrar la hora, sino ofrecer una representación distinta de su transcurso.
Preservar el espíritu, reinventar la mecánica

El M.A.D.3 Vincent Calabrese no es una reproducción del Baladin original. Tampoco se trata de una reedición nostálgica.
El objetivo era preservar el espíritu de la complicación e incorporarla al universo de M.A.D.Editions.
Ahí es donde el proyecto se complicó considerablemente.
Los mecanismos desarrollados por Vincent Calabrese eran profundamente artesanales. Su inteligencia procedía precisamente de ese enfoque intuitivo y experimental, pero esa construcción hacía que su producción en serie resultara especialmente compleja.
El equipo técnico de M.A.D.Editions tuvo que volver a desarrollar por completo el módulo de horas errantes.
El reto consistía en aumentar la fiabilidad y las posibilidades de producción sin perder lo que daba identidad al Baladin: la progresión suave y casi sosegada de la indicación.
El movimiento se basa en un calibre suizo La Joux-Perret G111, profundamente reelaborado. El calibre base se ha beneficiado de tolerancias más estrictas y de un control reforzado de la amplitud para lograr una reserva de marcha más estable.
El módulo de horas errantes también se ha replanteado y reconstruido por completo.
La energía, su transmisión y la estabilidad a largo plazo figuraron entre los principales retos del desarrollo.
Aun así, el resultado conserva lo esencial: esa manera tan particular de dar vida a las horas sobre la esfera.
Una arquitectura M.A.D. firmada por Éric Giroud

La mecánica no es el único aspecto del proyecto que se ha replanteado por completo.
La caja, diseñada por Éric Giroud, retoma algunos códigos ya asociados a M.A.D.Editions al tiempo que desarrolla una nueva expresión estética.
Las asas flotantes contribuyen a esta arquitectura particular. La construcción escalonada y los cristales de zafiro abombados, tanto en la parte superior como en la inferior, otorgan al reloj una presencia tridimensional.
La caja mide 40 mm de diámetro y 12,7 mm de grosor. Su construcción en acero inoxidable 316L mantiene unas proporciones contenidas, mientras que los 43,7 mm de distancia entre extremos de las asas contribuyen al equilibrio general de la pieza.
Pero son sobre todo los detalles los que dan carácter al M.A.D.3.
El anillo de minutos abombado de cristal de zafiro, la construcción escalonada de los discos, el Super-LumiNova colocado bajo algunos elementos transparentes y la luminosidad progresiva de la esfera contribuyen a la voluntad de crear una auténtica profundidad visual.
El reloj se va descubriendo así poco a poco.
Frambuesa o azul: dos interpretaciones de Vincent Calabrese

El M.A.D.3 Vincent Calabrese se ofrece en dos universos cromáticos.
El primero adopta un frambuesa profundo y vibrante. El segundo apuesta por un azul intenso pero elegante.
Estos dos tonos no se han elegido al azar. Remiten directamente a algunas creaciones de Vincent Calabrese y se seleccionaron por su capacidad de expresar una personalidad a la vez refinada e imprevisible.
Según la luz y el ángulo de visión, los colores pueden cambiar de carácter.
El M.A.D.3 no busca, por tanto, reproducir literalmente el pasado. Toma algunos de sus signos para construir una expresión contemporánea.
Una mecánica visible en el reverso

El fondo del reloj también guarda una sorpresa.
A través de las aberturas del rotor aparece progresivamente, a medida que gira, una frase:
«Es bastante fácil agradar a los demás, mucho más difícil es estar orgulloso de uno mismo».
Esta cita se eligió como una evocación discreta de Vincent Calabrese. Refleja una trayectoria construida más en torno a convicciones personales que a la búsqueda de aprobación.
La frase no se deja leer de inmediato. Aparece con el movimiento del rotor y convierte así el fondo de la caja en un escenario mecánico adicional.
Una manera especialmente acertada de rendir homenaje a un relojero cuya obra siempre ha antepuesto la idea y el mecanismo a las convenciones.
Un reloj entre herencia y libertad

En definitiva, el M.A.D.3 Vincent Calabrese tiene una ambición bastante precisa: no petrificar el legado de su creador.
No pretende reproducir el Baladin original ni convertirlo en un objeto de nostalgia. Conserva su principio fundamental y adapta su mecánica a las exigencias de una producción contemporánea.
Este planteamiento se hace eco de la historia personal de Vincent Calabrese.
Su trayectoria está hecha de éxitos, fracasos, patentes cedidas demasiado pronto, proyectos que no siempre encontraron su público y etapas en las que tuvo que volver a empezar casi desde cero.
Pero las ganas de crear nunca parecen haber desaparecido.
Tras una etapa especialmente difícil, llegó a desarrollar cuatro movimientos completamente nuevos en pocos meses, simplemente para seguir avanzando.
Esa obstinación serena está presente en el M.A.D.3.
«No se queden en la autopista»

El M.A.D.3 Vincent Calabrese se presenta así menos como un homenaje nostálgico que como un reconocimiento.
Reconocimiento a un hombre que, durante décadas, se negó a considerar definitivas las reglas establecidas. Un creador que no buscó ser diferente por el mero placer de serlo, sino porque creía profundamente que existían otras formas de concebir la mecánica.
Puede que la filosofía de Vincent Calabrese quepa, al final, en unas pocas palabras:
«No se queden en la autopista. Sigan su propio camino.»
Con el M.A.D.3, M.A.D.Editions toma precisamente esa senda.
La indicación errante del Baladin encuentra aquí una nueva vida, impulsada por una mecánica completamente replanteada y una arquitectura contemporánea. Un reloj que no se conforma con medir el tiempo, sino que invita a mirarlo de otra manera.
M.A.D.3 Vincent Calabrese: ficha técnica


| Ediciones de lanzamiento | Pink para los Friends y The Tribe; Blue por sorteo |
|---|---|
| Movimiento | calibre de manufactura suizo La Joux-Perret G111 |
| Complicación | módulo de horas saltantes bidireccionales y minutos arrastrados desarrollado por MB&F |
| Diámetro de encajado | 25,6 mm |
| Grosor del movimiento | 4,45 mm |
| Frecuencia | 4 Hz / 28.800 alternancias por hora |
| Rubíes | 24 |
| Reserva de marcha | 55 horas |
| Carga | automática |
| Caja | acero inoxidable 316L |
| Diámetro | 40 mm |
| Grosor | 12,7 mm |
| Distancia entre asas (extremos) | 43,7 mm |
| Entreasas | 21 mm |
| Hermeticidad | 30 m / 3 ATM / 90 pies |
| Cristal superior | zafiro con tratamiento antirreflejos en ambas caras |
| Cristal inferior | zafiro con tratamiento antirreflejos en la cara interior |
| Correa | piel |
| Cierre | desplegable de acero inoxidable |
Preguntas frecuentes
Un reloj de M.A.D.Editions, la editorial relojera de MB&F, creado con el relojero independiente Vincent Calabrese. Reinterpreta el espíritu de su Baladin en una arquitectura M.A.D. firmada por Éric Giroud.
Gracias a un módulo de horas saltantes bidireccionales y minutos arrastrados desarrollado por MB&F, sobre una base La Joux-Perret G111.
Dos colores: Pink, reservado a los Friends y a The Tribe, y Blue, asignado por sorteo.
El calibre automático La Joux-Perret G111 con el módulo de MB&F: 24 rubíes, 4 Hz y 55 horas de reserva de marcha, visible por el reverso.
Una caja de acero inoxidable 316L de 40 mm, 12,7 mm de grosor y 43,7 mm de distancia entre extremos de las asas, hermética hasta 30 metros, con correa de piel y cierre desplegable.



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