
Con el SP One, MB&F se adentra en un territorio inesperado. Bautizada inicialmente «Three Circles», esta singular creación se basa en una sorprendente trinidad mecánica: el barrilete, el volante y la esfera. Tres elementos que parecen flotar ingrávidos en el corazón de la caja y dan lugar a un espectáculo relojero tan fascinante como misterioso.
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Protegidos por dos imponentes cristales de zafiro, parecen suspendidos en el centro de un auténtico anfiteatro mecánico. El volante parece bailar en el vacío mientras la esfera, inclinada a propósito, deja ver un ingenioso engranaje cónico desarrollado por MB&F. El SP One convierte así la muñeca en un escenario en miniatura donde la mecánica parece haber escapado a las leyes de la gravedad.
Alojada en una caja de 38 mm de diámetro de líneas suaves y redondeadas, esta nueva creación adopta una silueta que evoca la de un canto rodado pulido por el tiempo. Sin bisel, parece prolongarse con naturalidad alrededor del movimiento, mientras que sus asas, delicadamente separadas de la parte superior de la caja, acentúan aún más esa sensación de ligereza.
El SP One es hoy la creación más pequeña y más fina de MB&F. Sin embargo, no renuncia en absoluto a la arquitectura tridimensional ni a la audacia mecánica que forman el ADN de la casa.
Se sitúa en algún punto entre las Horological Machines, radicales y espectaculares, y las Legacy Machines, de expresión más clásica. Con él, MB&F inaugura sobre todo un nuevo territorio creativo: el de los «Special Projects».
Para entender la filosofía de este reloj fuera de lo común y el porqué de esta sorprendente puesta en escena, hay que remontarse a su origen.
METER LAS MANOS EN LA PAPELERA DE PROYECTOS

Cuando golpeó la pandemia de COVID-19, MB&F, como muchas empresas, se temió lo peor. En aquel periodo de incertidumbre, el equipo decidió recurrir a un recurso singular: la amplia colección de proyectos lúdicos, y a veces totalmente descabellados, acumulados a lo largo de los años.
Entre ellos figuraba el M.A.D.1. En su origen, este reloj se había concebido simplemente como un regalo para los amigos, las familias y los allegados de la casa. Acabaría cosechando un éxito espectacular y convirtiéndose en una de las creaciones más emblemáticas de MB&F.
Con los años, esta dinámica se amplificó con nuevos lanzamientos y numerosos galardones, en particular los concedidos por el prestigioso Grand Prix d’Horlogerie de Genève. El éxito estaba asegurado.
Pero Maximilian Büsser, fundador, propietario y director creativo de MB&F, conoce también los peligros que pueden acompañar al éxito. El éxito puede llevar a la autocomplacencia, alejar poco a poco de las expectativas de los clientes y, sobre todo, reducir la capacidad de asumir riesgos y de seguir innovando.
En lugar de ceder a esa comodidad, el equipo de MB&F decidió hacer exactamente lo contrario: volver a rebuscar en el fondo de aquella famosa «papelera» de proyectos aparcados.
Esta decisión iba a recordar una verdad muy querida por la casa: las ideas más interesantes son a veces las que nunca figuraron en un plan de negocio.

La historia de MB&F siempre se ha escrito al margen de los caminos trillados. Nada de estrategias convencionales dictadas por el mercado, sino las ganas de sorprender, de arriesgar, de crear de otra manera y de preservar un inconformismo asumido.
La papelera de proyectos especiales era especialmente rica. Reunía bocetos acumulados durante años, algunos considerados totalmente irrealizables en el momento de su creación. Había ideas de relojes, por supuesto, pero también conceptos tan inesperados como monopatines o maquinillas de afeitar.
Un auténtico laboratorio de ideas del que Max Büsser iba a beber.
Entre esa multitud de conceptos, un proyecto iba a captar su atención por su capacidad para encarnar el espíritu mismo de MB&F.
Su nombre en clave: «Special Project One», o SP One.
NADA CLÁSICO PARA UN RELOJ CLÁSICO

«¿Y si hiciéramos algo que nadie espera de MB&F: un reloj clásico y elegante?»
La idea podía parecer paradójica. Sin embargo, era perfectamente coherente con la filosofía de la casa.
Como ocurrió con la primera Legacy Machine, el M.A.D.1 o varias otras creaciones emblemáticas de MB&F, el proyecto no respondía a ninguna demanda claramente identificada del mercado. Había que aceptar el riesgo, sin saber con exactitud cómo reaccionaría el público.
Para Max Büsser, es precisamente esa asunción de riesgos la que alimenta el orgullo de los creadores. La comodidad nunca ha sido el motor de MB&F. Lo que cuenta es atreverse, aun a riesgo de un fracaso sonado.
Los primeros bocetos del SP One se remontan a 2018. Fiel a su costumbre, Max empieza con un dibujo rápido, deliberadamente imperfecto. Y, sin embargo, lo esencial ya está ahí.
Tres círculos, como un emoticono sonriente, dan origen al concepto fundacional del futuro reloj.

Estas tres formas simbolizan una auténtica trinidad mecánica: el barrilete, el volante y la esfera. Tres elementos destinados a quedar suspendidos en el corazón de una caja que, a su vez, parece flotar sobre la muñeca.
Desde los primeros bocetos, la personalidad del futuro reloj queda claramente definida. El SP One no debe buscar acaparar todas las miradas de inmediato. Al contrario, debe cultivar una elegancia discreta, casi clásica, sin perder esa dosis de extrañeza que constituye la identidad de MB&F.
El equilibrio se anuncia especialmente delicado.
El dibujo se retoma entonces, se desarrolla y se afina progresivamente con Eric Giroud, diseñador y fiel «Friend» de MB&F. Tras numerosas versiones, el concepto alcanza su forma definitiva.
Llega entonces el momento de pasar el testigo a los ingenieros, encargados de transformar esta seductora idea en una verdadera construcción relojera. Una etapa que exigiría tanta precisión como imaginación.
LEVITAR EN TRES DIMENSIONES

Bautizado primero «Three Circles», el movimiento SP One se concibió en torno a los tres elementos fundamentales de un reloj mecánico: el barrilete, el volante y la esfera.
Pero en MB&F, evidentemente, no bastaba con mostrarlos. Había que darles la ilusión de flotar.
Los dos cristales de zafiro que enmarcan el movimiento contribuyen a esta impresión espectacular. Sin embargo, el efecto de levitación se basa ante todo en la arquitectura extremadamente estudiada del calibre.
El principio es casi el del «Less is more». Los puentes se reducen y se ocultan deliberadamente para dejar todo el protagonismo a los tres elementos principales. Tornillos, ruedas y componentes secundarios casi desaparecen del campo visual.
El resultado es impactante: la mirada se centra en el barrilete, el volante y la esfera, como si estuvieran realmente suspendidos en el espacio.

Con tres circunferencias idénticas, la concepción del movimiento suponía un reto añadido. El sistema de barrilete único está suspendido con una elegancia calculada para reforzar aún más esa sensación de ligereza.
A las 2 horas, el volante atrae de inmediato la mirada. Su forma evoca casi un platillo volante suspendido en el espacio.
La esfera también participa plenamente en esta escenografía.
Está inclinada en un ángulo calculado con precisión que permite poner en valor el savoir faire de MB&F en la fabricación de engranajes cónicos. Esta arquitectura, especialmente rara en relojería, aporta una nueva dimensión al movimiento sin dejar de ser discreta.
La proeza es tanto más notable cuanto que debe preservar una fiabilidad perfecta.
La complejidad técnica del SP One contrasta así con la aparente sencillez de su presentación. De un vistazo, el funcionamiento de un reloj mecánico se vuelve casi intuitivo.
Alrededor del movimiento se despliega lo que Max Büsser llama poéticamente un «anfiteatro». Su pared generosamente biselada evoca la arquitectura de los teatros grecorromanos y convierte el calibre en un auténtico espectáculo.
En el centro de esta arena, el movimiento se convierte en el protagonista.
EL ARTE DEL ACABADO AL SERVICIO DEL ESPECTÁCULO

Tras esta aparente sencillez se esconde un trabajo de acabado especialmente minucioso.
El SP One reivindica plenamente la herencia artesanal de MB&F, una casa que sigue apegada a las técnicas tradicionales de acabado manual. Cada detalle del movimiento contribuye a esa búsqueda de equilibrio entre sofisticación mecánica y elegancia visual.
Las ruedas, equipadas con chatones prominentes, están biseladas a mano. Los distintos componentes alternan superficies satinadas, pulidas y microgranalladas, mientras que los ángulos entrantes dan fe del trabajo manual realizado por los artesanos.
Los puentes lucen un acabado antracita de rutenio y algunos grabados se realizan a mano.
El conjunto nunca busca exhibir su complejidad de forma gratuita. Al contrario, MB&F opta por disimularla para resaltar mejor a los tres protagonistas del SP One.
Es precisamente esa contención la que da carácter al reloj.
Tras una apariencia casi depurada se revela una arquitectura mecánica extremadamente sofisticada.
UN CANTO RODADO RELOJERO

Después del movimiento, la caja es la otra gran sorpresa del SP One.
Su forma evoca un canto rodado perfectamente liso, pulido poco a poco por las aguas de un río. Una sensación que se percibe en cuanto se toma el reloj en la mano.
Con un diámetro de 38 mm, un grosor de 12 mm y su arquitectura tridimensional, el SP One juega con unas proporciones especialmente equilibradas.
La caja, inspirada en una nave espacial, carece de bisel. Los cristales de zafiro, con tratamiento antirreflejos en ambas caras, parecen integrados directamente en su estructura.
La impresión de levitación se ve reforzada aún más por las fijaciones de la correa.

Las asas, pulidas a mano, no están unidas directamente a la parte superior de la caja. Surgen de su base y crean un sutil espacio entre ellas y la estructura superior.
Este detalle, casi imperceptible a primera vista, contribuye sin embargo plenamente a la sensación de ligereza.
El SP One parece así flotar sobre la muñeca.
Al tacto, sus suaves curvas refuerzan aún más esa impresión. El reloj evoca casi un pequeño objeto llegado de otro mundo, una especie de nave en miniatura posada sobre la muñeca, en la frontera entre escultura, mecánica y objeto relojero.
Con el SP One, MB&F firma también su reloj más fino. Pero el objetivo nunca fue batir un récord de delgadez.
La finura no es aquí más que un elemento al servicio de una armonía general. Las proporciones, el volumen y la presencia en la muñeca se han concebido como un todo.

Al final, es la noción de equilibrio la que mejor resume esta creación.
El SP One rompe las convenciones sin dejar de ser profundamente fiel a la identidad de MB&F. Explora un nuevo camino sin renegar de la arquitectura tridimensional, el gusto por el riesgo y el savoir faire tradicional que definen a la casa.
Un reloj MB&F clásico, por así decirlo.
Pero un reloj clásico que, precisamente, no tiene nada de clásico.
DOS INTERPRETACIONES PARA UNA MISMA VISIÓN

Para su lanzamiento, el MB&F SP One se ofrece en dos ediciones.
La primera combina una caja de platino 950 con una pared biselada azul cielo.
La segunda apuesta por una caja de oro rosa de 18 quilates, completada con una pared biselada antracita.
En ambos casos, la misma arquitectura mecánica se pone en escena en el corazón de una caja de 38 mm.
ESPECIFICACIONES TÉCNICAS


| Movimiento | |
|---|---|
| Movimiento SP One desarrollado internamente por MB&F, con volante y esfera inclinada | |
| Carga manual | |
| Reserva de marcha | 72 horas |
| Frecuencia | 2,5 Hz, es decir, 18.000 alternancias por hora |
| Número de componentes | 189 |
| Número de rubíes | 31 |
| Acabados manuales | ángulos entrantes, ángulos pulidos, grabados realizados a mano, puentes antracita con acabado de rutenio |
| Esfera inclinada con tratamiento DLC negro | |
| Funciones | Horas y minutos indicados en la esfera inclinada situada a las 6 horas |
| Caja | |
| Materiales | platino 950 u oro rosa de 18 quilates |
| Diámetro | 38 mm |
| Grosor | 12 mm |
| Longitud entre asas | 41,9 mm |
| Número de componentes | 19 |
| Hermeticidad | 30 metros, 3 ATM, 100 pies |
| Cristales de zafiro con tratamiento antirreflejos en ambas caras | |
| Correa y hebilla | |
| Correa de piel de becerro | |
| Hebilla de ardillón de oro blanco u oro rosa | |
| Ancho entre asas | 18 mm |
Preguntas frecuentes
Dos versiones del SP One de MB&F, un reloj de la colección Special Projects nacido del proyecto «Three Circles». El barrilete, el volante y la esfera parecen levitar en el centro de la caja, bajo dos cristales de zafiro.
La primera combina una caja de platino 950 con una pared biselada azul cielo; la segunda, una caja de oro rosa de 18 quilates. Ambas comparten el mismo movimiento y las mismas dimensiones.
Un movimiento de carga manual desarrollado internamente por MB&F: 189 componentes, 31 rubíes, 2,5 Hz (18.000 alternancias por hora) y 72 horas de reserva de marcha. Las horas y los minutos se indican en una esfera inclinada con tratamiento DLC negro, situada a las 6 horas.
38 mm de diámetro, 12 mm de grosor y 41,9 mm entre asas, para una caja de 19 componentes hermética hasta 30 metros, sin bisel y con forma de canto rodado.
Durante la pandemia, el equipo de MB&F rescató proyectos aparcados de su «papelera de proyectos», de la que ya había salido el M.A.D.1. De ella surgió el SP One, con la idea de un reloj clásico en espíritu, pero no en su construcción.



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