
Desde siempre, los mayores avances relojeros han nacido de la voluntad del hombre por comprender el cielo. Antes de ser objetos de prestigio, los relojes eran instrumentos destinados a medir el tiempo, guiar a los navegantes y observar los movimientos de los astros. Pocas manufacturas pueden reivindicar una proximidad tan estrecha con esta historia como Ulysse Nardin.
Al presentar la nueva Blast Moonstruck, la manufactura de Le Locle no se limita a mostrar una nueva complicación. Revive uno de los capítulos más fascinantes de su patrimonio: el de la relojería astronómica. Una disciplina en la que la mecánica ya no se conforma con indicar las horas, sino que busca reproducir el propio movimiento del universo. Este legado, profundamente arraigado en la identidad de la casa, se remonta a los relojes astronómicos del siglo XIX concebidos para la observación científica y la navegación marítima, antes de conocer un nuevo auge en los años 1980.
La Blast Moonstruck aparece así como la culminación de una larga reflexión en la que la poesía de los astros se encuentra con la excelencia de la mecánica contemporánea.
En esta página
- Un encuentro que cambió la historia de Ulysse Nardin
- Una lectura del cielo de una sorprendente simplicidad
- Observar la Tierra como un astrónomo
- Un movimiento concebido como un verdadero calculador astronómico
- Una arquitectura espectacular al servicio de la mecánica
- Un reloj que celebra la vocación primera de la relojería
- Preguntas frecuentes
Un encuentro que cambió la historia de Ulysse Nardin
Ciertos encuentros transforman de manera duradera el destino de una manufactura.
En 1983, Rolf Schnyder, recién convertido en propietario de Ulysse Nardin, descubre el trabajo de un joven relojero, matemático y astrónomo suizo: el doctor Ludwig Oechslin. Fascinado por un reloj astronómico realizado por este último, le lanza un desafío que parece casi imposible: miniaturizar semejante complejidad en un reloj de pulsera.
Dos años más tarde nace el Astrolabium Galileo Galilei, reconocido como el primer reloj de pulsera astronómico del mundo. Le seguirán el Planetarium Copernicus y luego el Tellurium Johannes Kepler, dando origen a la legendaria « Trilogy of Time », convertida en una de las realizaciones más destacadas de la relojería contemporánea.
Cuarenta años después, la Blast Moonstruck se inscribe directamente en esta filiación.
Una lectura del cielo de una sorprendente simplicidad

Lo que impresiona de inmediato en la Blast Moonstruck no es solo la cantidad de información que muestra, sino la manera en que se presenta.
Ludwig Oechslin siempre defendió una filosofía sencilla: la complejidad debe permanecer oculta en el movimiento, nunca en la lectura del reloj. Este enfoque sigue siendo el corazón de la Blast Moonstruck, que reúne cinco indicaciones astronómicas en una exhibición particularmente intuitiva.
El reloj indica con una notable coherencia:
- una fase lunar de altísima precisión, que solo necesita corrección tras 40,3 años;
- los días del mes lunar;
- los coeficientes de marea;
- un Worldtimer que cubre los 24 husos horarios;
- la posición del Sol y de la Luna alrededor del globo.
Lejos de acumular las complicaciones de forma independiente, el reloj las hace dialogar entre sí. Cada indicación se desprende naturalmente de los movimientos relativos de la Tierra, el Sol y la Luna, ofreciendo una representación coherente de la mecánica celeste.
Observar la Tierra como un astrónomo

La arquitectura de la Blast Moonstruck se basa en una representación geocéntrica del sistema celeste.
En el centro de la esfera flota una representación tridimensional del hemisferio Norte, grabada bajo un imponente cristal de zafiro abombado. A su alrededor, las distintas indicaciones siguen permanentemente los desplazamientos aparentes del Sol y de la Luna, tal como se observan desde nuestro planeta.
El Sol se convierte de forma natural en la referencia del Worldtimer, permitiendo leer al instante los veinticuatro husos horarios gracias a un disco giratorio complementado por una indicación día/noche.
La Luna, por su parte, evoluciona en su propia órbita reproduciendo fielmente su ciclo real. Más notable aún, su parte iluminada permanece constantemente orientada hacia el Sol, como ocurre en la realidad astronómica, una proeza rara vez observada en relojería.
Incluso la indicación de las mareas cobra aquí todo su sentido. Resulta directamente de la posición relativa del Sol y de la Luna, recordando el vínculo histórico que mantiene Ulysse Nardin con el mundo marítimo.
Un movimiento concebido como un verdadero calculador astronómico

Para dar vida a esta mecánica celeste, Ulysse Nardin se apoya en su calibre manufactura UN-106.
Compuesto por 338 componentes y 42 rubíes, este movimiento automático integra el conjunto de funciones astronómicas en una arquitectura única. Funciona a 28 800 alternancias por hora y ofrece una reserva de marcha de 50 horas.
El movimiento también se beneficia de tecnologías que la manufactura domina desde hace más de veinte años, en particular su escape y su espiral de silicio fabricados por SIGATEC. Este material, especialmente resistente al magnetismo y al desgaste, contribuye a la precisión y a la fiabilidad del calibre a largo plazo.
Otro detalle especialmente apreciable en un reloj tan complejo: la hora local puede ajustarse de forma independiente gracias a unos pulsadores integrados en la caja, sin alterar los cálculos astronómicos ni las demás indicaciones.
Una arquitectura espectacular al servicio de la mecánica

La colección Blast constituye hoy el laboratorio estético de Ulysse Nardin.
Con su imponente caja de 45 mm, esta nueva Moonstruck combina una carrura de titanio tratado con DLC negro con una parte superior en oro rosa de 18 quilates. Las múltiples alternancias de superficies satinadas, pulidas y facetadas refuerzan el carácter escultural del conjunto.
El espectacular cristal de zafiro abombado domina una esfera de aventurina cuyos destellos evocan un cielo estrellado. Por encima parece flotar la representación tridimensional de la Tierra, mientras que un anillo de oro rosa grabado con los días del mes aporta una profundidad adicional a esta construcción particularmente arquitectónica.
El conjunto produce un efecto tridimensional impactante, casi hipnótico, que transforma cada observación de la esfera en una verdadera experiencia contemplativa.
Un reloj que celebra la vocación primera de la relojería

En un momento en que gran parte de la industria multiplica las variaciones estéticas en torno a complicaciones bien conocidas, Ulysse Nardin elige un camino mucho más ambicioso.
La Blast Moonstruck no busca impresionar únicamente por su nivel de acabado o la nobleza de sus materiales. Nos recuerda que la relojería nació de la observación del cielo y que los mayores avances mecánicos estuvieron durante mucho tiempo motivados por la voluntad de comprender los movimientos de los astros.
Producida en solo 20 unidades, esta creación se dirige naturalmente a unos pocos coleccionistas privilegiados. Pero su verdadero valor supera con creces su rareza. Encarna una filosofía de la relojería en la que la técnica, la ciencia y la poesía se convierten en una sola.
Con la Blast Moonstruck, Ulysse Nardin no se limita a mirar hacia las estrellas. Retoma una de las tradiciones más nobles de su historia y demuestra, una vez más, que las complicaciones más bellas son a menudo aquellas que nos recuerdan nuestro lugar en el universo.
Preguntas frecuentes
Un reloj de pulsera astronómico limitado a solo 20 piezas que revive el legado astronómico de Ulysse Nardin, reuniendo cinco indicaciones celestes en una única y intuitiva pantalla geocéntrica.
Una fase lunar de altísima precisión que solo necesita corrección tras 40,3 años, los días del mes lunar, los coeficientes de marea, un Worldtimer que cubre los 24 husos horarios y la posición del Sol y de la Luna alrededor del globo.
Siguiendo la filosofía de Ludwig Oechslin según la cual la complejidad debe permanecer oculta en el movimiento, utiliza una disposición geocéntrica con un hemisferio Norte en 3D en el centro. El Sol impulsa el Worldtimer mientras que la Luna sigue su órbita real, con su parte iluminada siempre orientada hacia el Sol.
El calibre manufactura automático UN-106, con 338 componentes y 42 rubíes, que late a 28 800 alternancias por hora con una reserva de marcha de 50 horas. Utiliza un escape y un espiral de silicio fabricados por SIGATEC para resistir al magnetismo y al desgaste.
Una caja de 45 mm que combina una carrura de titanio tratado con DLC negro con una parte superior en oro rosa de 18 quilates, un cristal de zafiro abombado sobre una esfera de aventurina que evoca un cielo estrellado, y un globo en 3D en el centro. Se produce en una edición limitada de 20 piezas.



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