
Hay relojes que llevan consigo una historia lo bastante sólida como para atravesar décadas sin perder su identidad. El Admiral de CORUM pertenece a esa categoría. Nacido en 1960 y reinventado a fondo en 1983, ha construido su personalidad en torno a un lenguaje náutico reconocible al instante: el de sus célebres banderines.
En esta página
- La cerámica, nueva expresión del Admiral
- Tres interpretaciones, tres personalidades
- Una caja de 39 mm pensada para el rendimiento
- El brazalete integrado, una primicia en la historia del Admiral
- Un movimiento desarrollado con Concepto
- El movimiento como espectáculo mecánico
- Los banderines, ADN histórico del Admiral
- Tres Admiral, una misma visión de la alta relojería deportiva
- Una nueva página para CORUM
- CORUM Admiral Cerámica, ficha técnica
- Preguntas frecuentes
En 2026, CORUM prosigue la transformación emprendida en esta colección icónica. Presentadas en los Geneva Watch Days 2026, tres nuevas creaciones marcan una etapa importante de esta evolución: por primera vez, el Admiral adopta la cerámica.
Azul titanio, bicolor con cerámica y oro 5N, o versión esqueleto en cerámica antracita: tres interpretaciones que exploran las posibilidades de un material contemporáneo sin dejar de afirmar la vocación de alta relojería deportiva del Admiral.
La cerámica, nueva expresión del Admiral

La cerámica no es una simple elección estética.
Muy dura, resistente a los arañazos y a la corrosión, más ligera que el acero y estable en el tiempo, responde de forma natural a las exigencias de un reloj de vocación deportiva. También permite a CORUM llevar el Admiral hacia una expresión más contemporánea, sin renegar de los fundamentos sobre los que se ha construido su identidad.
La llegada de la cerámica se produce en un periodo de profunda renovación para la colección.
La nueva generación presentada en abril de 2026 ya había supuesto una evolución importante del modelo. Los banderines, emblemas históricos del Admiral, se integraron en el diseño de un nuevo índice trapezoidal. El reloj incorporó además un movimiento desarrollado con Concepto, del que CORUM es propietaria exclusiva, así como un brazalete integrado inédito en la historia de la colección.
La cerámica viene ahora a prolongar esta transformación.
Tres interpretaciones, tres personalidades

CORUM declina este nuevo material en tres arquitecturas estéticas.
La primera adopta una cerámica azul titanio acompañada de banderines de colores. Esta versión conserva una expresión especialmente vistosa del universo Admiral, al tiempo que aprovecha la ligereza y la resistencia propias del material.
La segunda apuesta por el contraste con una construcción bicolor que combina cerámica y oro 5N. El oro viste la caja y participa también en la composición del brazalete.
La tercera toma una dirección aún más contemporánea. Esta versión esqueleto adopta una cerámica antracita y banderines monocromos que acentúan su carácter técnico. El calado del movimiento sitúa aquí la mecánica en el centro de la identidad visual del reloj.
Tres personalidades, por tanto, pero una misma arquitectura de 39 mm y una misma voluntad: hacer evolucionar el Admiral sin que pierda su carácter.
Una caja de 39 mm pensada para el rendimiento
Los tres nuevos Admiral se basan en una caja de 39 mm de diámetro con un grosor contenido de 8,90 mm.
La cerámica aporta a esta nueva generación una sensación en la muñeca distinta de la de las antiguas versiones de acero. Más ligera y resistente a los arañazos y a la corrosión, encaja con la vocación deportiva que reivindica CORUM.
La hermeticidad alcanza los 50 metros, es decir, 5 ATM.
Pero la evolución no se limita al material de la caja. La arquitectura general del Admiral se ha concebido por completo en torno a una nueva continuidad visual, sobre todo gracias a su brazalete integrado.
El brazalete integrado, una primicia en la historia del Admiral

Es una de las evoluciones más importantes de esta nueva generación.
Por primera vez, el Admiral adopta un brazalete integrado. Las asas desaparecen para prolongar con naturalidad las líneas de la caja y crear una continuidad sin ruptura entre el reloj y su brazalete.
CORUM ha trabajado el brazalete en torno a cinco eslabones con acabados diferenciados.
Un eslabón central satinado está flanqueado por dos eslabones pulidos, a su vez bordeados por dos eslabones satinados más finos.
El resultado se apoya en un sutil trabajo de proporciones y superficies. Los distintos acabados permiten que la luz recorra el brazalete y realce su arquitectura.
Esta construcción acompaña con naturalidad el nuevo lenguaje estético del Admiral: más integrado, más contemporáneo y decididamente deportivo.
Un movimiento desarrollado con Concepto

Bajo esta nueva arquitectura late un movimiento desarrollado íntegramente con Concepto, del que CORUM es propietaria exclusiva.
Se proponen dos versiones: el calibre CO231 y su variante esqueleto, el CO232.
Ambos movimientos son automáticos y funcionan a una frecuencia de 4 Hz, es decir, 28.800 alternancias por hora. Su reserva de marcha alcanza las 72 horas, tres días completos.
El calibre CO231 cuenta con 172 componentes y 29 rubíes.
La versión esqueleto CO232 lleva el ejercicio más lejos con 181 componentes y 28 rubíes.
En ambos casos, la mecánica forma parte esencial de la identidad de este nuevo Admiral.
El movimiento como espectáculo mecánico
Visible a través de un fondo de cristal de zafiro, el movimiento recibe un trabajo decorativo especialmente cuidado.
Las superficies satinadas conviven con biseles pulidos y una platina granulada. La masa oscilante luce un acabado dorado, granulado y grabado con la firma «The Key of Time Since 1955».
En su centro aparece la Llave CORUM, símbolo histórico de la casa.
En la versión esqueleto, el calado del movimiento convierte esta decoración en una auténtica arquitectura mecánica a la vista. Las funciones se reducen deliberadamente a horas, minutos y segundos para dejar más protagonismo a la estructura del calibre.
La mirada puede así atravesar el reloj y descubrir los distintos componentes que intervienen en su funcionamiento.
Los banderines, ADN histórico del Admiral

Aunque la colección evolucione en profundidad, CORUM no renuncia a uno de sus signos más reconocibles.
Los banderines siguen siendo el corazón del Admiral.
Pero su presencia evoluciona. Ya no se utilizan simplemente como índices decorativos independientes: ahora se funden en el diseño de los índices trapezoidales de esta nueva generación.
En la versión azul titanio, los banderines de colores aportan un toque expresivo que evoca de inmediato la historia náutica del Admiral.
En la versión esqueleto antracita, se vuelven monocromos y contribuyen más a la atmósfera técnica de la pieza.
Este cambio ilustra el enfoque de CORUM: conservar los códigos históricos, pero darles una nueva función dentro de una arquitectura contemporánea.
Tres Admiral, una misma visión de la alta relojería deportiva

Con estas tres creaciones, CORUM no se limita a introducir un nuevo material.
La casa prosigue la renovación de una colección nacida hace más de seis décadas y cuyo lenguaje más emblemático data de 1983.
La cerámica permite hoy explorar un territorio más contemporáneo. El brazalete integrado refuerza la coherencia de la silueta. El movimiento desarrollado con Concepto afirma la voluntad de CORUM de dominar mejor su arquitectura mecánica.
La versión esqueleto lleva esta lógica de forma natural hasta su expresión más técnica, mostrando la mecánica en lugar de ocultarla.
El Admiral cambia, pues, de material, de proporciones visuales y de arquitectura, pero conserva lo que lo hace singular: sus códigos náuticos, sus banderines y esa capacidad de unir espíritu deportivo y alta relojería.
Una nueva página para CORUM
Presentados en los Geneva Watch Days 2026, estos tres Admiral de cerámica se inscriben en el nuevo impulso que reivindica CORUM.
El material es contemporáneo, la arquitectura es nueva y la mecánica evoluciona, pero el proyecto sigue profundamente ligado a la historia del Admiral.
La cerámica azul titanio afirma una personalidad deportiva y expresiva. La versión bicolor une la modernidad de la cerámica a la calidez del oro 5N. La versión esqueleto antracita revela, por su parte, una faceta más técnica y urbana del icono.
Tres interpretaciones de un mismo renacimiento.
Y quizá la prueba de que un icono relojero puede evolucionar sin renunciar a aquello que le ha permitido atravesar el tiempo.
CORUM Admiral Cerámica, ficha técnica



| Caja | cerámica, o cerámica y oro 5N según la versión |
|---|---|
| Diámetro | 39 mm |
| Grosor | 8,90 mm |
| Hermeticidad | 50 metros / 5 ATM |
| Movimientos | calibres CO231 y CO232 para la versión esqueleto |
| Desarrollo | movimiento 100 % desarrollado con Concepto, del que CORUM es propietaria exclusiva |
| Carga | automática |
| Frecuencia | 4 Hz / 28.800 alternancias por hora |
| Reserva de marcha | 72 horas |
| Calibre CO231 | 172 componentes, 29 rubíes |
| Calibre CO232 | 181 componentes, 28 rubíes |
| Brazaletes | cerámica y titanio G5, cerámica y oro 5N, o cerámica según la versión |
| Brazalete integrado | cinco eslabones que alternan acabados satinados y pulidos |
| Precio | |
| Cerámica azul titanio | 18.900 CHF |
| Bicolor cerámica y oro 5N | 33.000 CHF |
| Esqueleto cerámica antracita | 24.900 CHF |
Preguntas frecuentes
Una nueva generación del Admiral, colección nacida en 1960 y reinventada en 1983, ahora en cerámica y con un brazalete integrado por primera vez. Se ofrece en tres versiones.
Una caja de 39 mm con 8,90 mm de grosor, hermética hasta 50 metros (5 ATM).
Los calibres automáticos CO231 (172 componentes, 29 rubíes) y CO232 para la versión esqueleto (181 componentes, 28 rubíes), desarrollados con Concepto, del que CORUM es propietaria exclusiva. Funcionan a 4 Hz con 72 horas de reserva de marcha.
Cerámica y titanio G5, cerámica y oro 5N, o cerámica, según la versión, con un brazalete integrado de cinco eslabones que alternan acabados satinados y pulidos.
Las banderas del código marítimo internacional que sustituyen a los índices horarios. Son la firma de la colección desde 1960.



Deja una respuesta