Existen relojes de piloto que retoman sus códigos estéticos. Y existen relojes que buscan reencontrarse con la vocación original de la relojería aeronáutica: acompañar de verdad al piloto en una fase concreta del vuelo. Con el Startimer Pilot Chronograph Automatic IFR, Alpina y Watch Angels avanzan en este segundo terreno. El de un reloj herramienta mecánico, concebido no como una evocación de la cabina, sino como un auténtico instrumento de ayuda para comprender un procedimiento aeronáutico.

Presentada como una primicia mundial, esta creación fruto de la colaboración entre Watch Angels y Alpina introduce una función relojera totalmente mecánica que permite visualizar las trayectorias de entrada en un circuito de espera IFR, es decir, en el marco del vuelo por instrumentos. Esta fase, especialmente exigente durante la aproximación, impone rigor, precisión y rapidez de análisis.

Evidentemente, el reloj no pretende sustituir a los instrumentos de a bordo. No busca reemplazar a los sistemas homologados que equipan los aviones modernos. Pero propone una lectura mecánica, autónoma e inmediata de un procedimiento que los pilotos IFR conocen bien: la entrada en un circuito de espera, según una trayectoria directa, paralela o en gota.
En esta página
- Una legitimidad aeronáutica que no surge de la nada
- Watch Angels, laboratorio de ideas mecánicas
- IFR: un procedimiento complejo, una lectura mecánica
- Una complicación en la caja, no en el movimiento
- Ante todo, un Startimer
- Legibilidad, pedagogía y uso
- Redundancia, seguridad y autonomía mecánica
- ¿Una nueva vía para el reloj de piloto mecánico?
- Ficha técnica
- Preguntas frecuentes
Una legitimidad aeronáutica que no surge de la nada
Para entender este Startimer Pilot Chronograph Automatic IFR, conviene recordar primero que la relación entre Alpina y la aviación no responde a un oportunismo reciente. La firma ginebrina reivindica una larga historia con los instrumentos de piloto, desde los primeros cronógrafos de los años 1920 y 1930 hasta los relojes militares de aviación de los años 1940, pasando por distintas colaboraciones en el universo aeronáutico. La colección Startimer Pilot se relanzó en 2003 para reencontrarse con este legado, tras la adquisición de la marca por Aletta y Peter Stas.

En declaraciones a Passion Horlogère, Oliver Van Lanschot Hubrecht, Brand Director de Alpina, insiste en esta continuidad. Según él, Alpina forma parte de los pioneros de la relojería aeronáutica, con una historia que se remonta a las primeras décadas del siglo XX. Precisión, legibilidad, robustez y fiabilidad han permanecido en el centro de su enfoque.

Pero este nuevo Startimer marca también un cambio de nivel. Oliver Van Lanschot Hubrecht explica que, en los últimos años, los relojes de piloto de Alpina habían hecho evolucionar sobre todo sus códigos estéticos. Con esta versión IFR, la firma vuelve a lo que siempre ha sido su fuerza: diseñar auténticos instrumentos pensados para responder a las necesidades de los pilotos.

La fórmula es importante. Ya no se trata solo de un reloj “inspirado” en el mundo aeronáutico. Se trata de un reloj que traslada a la muñeca un procedimiento esencial del vuelo por instrumentos, de forma totalmente mecánica. Para Alpina, esta pieza representa por tanto a la vez una continuidad natural de su historia y una evolución importante de la colección Startimer.
Watch Angels, laboratorio de ideas mecánicas
Junto a Alpina, Watch Angels aporta un enfoque complementario. Fundada en 2019 y con sede en Arogno, Suiza, esta estructura se presenta a la vez como una plataforma relojera, una comunidad de coleccionistas y un laboratorio de investigación y desarrollo dedicado a la innovación en la medición del tiempo. Su filosofía consiste en devolver la utilidad y el sentido al centro del reloj, desarrollando proyectos en colaboración con marcas, ingenieros y especialistas.

Para Guido Benedini, CEO de Watch Angels, la ambición estaba clara desde el principio: no crear un reloj que se limitara a retomar los códigos de la aviación, sino imaginar un verdadero instrumento capaz de responder a una necesidad concreta del piloto. La pregunta planteada al arrancar el proyecto era sencilla: ¿qué función mecánica puede seguir siendo realmente útil para un piloto hoy en día?

Es esta pregunta la que da interés al proyecto. La complicación no nació de un afán de demostración técnica gratuita. Nació de la búsqueda de un uso. Guido Benedini resume así el espíritu del enfoque: la relojería mecánica se convierte, por primera vez en este contexto, en una herramienta que acompaña al piloto en una fase concreta de su vuelo.

El encuentro entre Alpina y Watch Angels se construyó, por tanto, en torno a un punto común: el deseo de ir más allá de la simple reinterpretación estética de un legado aeronáutico. Tras conversar con pilotos, Watch Angels se interesó por los procedimientos IFR y, más concretamente, por la entrada en un circuito de espera. Este procedimiento presenta una lógica geométrica clara: una relación entre un rumbo de llegada, un rumbo del circuito y tres tipos de entrada posibles. Una lógica lo bastante estructurada como para traducirse mecánicamente.
IFR: un procedimiento complejo, una lectura mecánica
En aviación se distinguen generalmente dos regímenes de vuelo. El VFR, por Visual Flight Rules, corresponde al vuelo visual. El IFR, por Instrument Flight Rules, designa el vuelo por instrumentos. Entra en juego cuando las condiciones de visibilidad se degradan o cuando el entorno de vuelo se vuelve más complejo: grandes aeropuertos, tráfico denso, vuelos internacionales, transporte de pasajeros. El comunicado de Alpina recuerda que el vuelo IFR constituye un pilar fundamental de la formación de los pilotos profesionales.
Una de las fases más exigentes del vuelo IFR es la aproximación. Se trata de que el avión se integre en el entorno del aeropuerto de destino, teniendo en cuenta las infraestructuras, el tráfico y los procedimientos publicados. Cuando varias aeronaves llegan a la vez, puede ser necesario entrar en un circuito de espera, o holding pattern, para regular el tráfico antes del aterrizaje.

Es precisamente esta fase la que el Startimer Pilot Chronograph Automatic IFR pretende acompañar. El piloto debe conocer su rumbo actual, o heading, así como el rumbo de acercamiento, o inbound. A partir de estos datos, debe determinar si ha de entrar en el circuito de espera de forma directa, paralela o en gota, teardrop en inglés. Cada circuito puede además abordarse por la derecha, según un procedimiento estándar, o por la izquierda, según un procedimiento no estándar.

El principio del reloj se basa en esta mecánica intelectual. Gracias a su bisel bidireccional, el piloto introduce dos datos: el rumbo necesario para llegar al punto fijo y, a continuación, su rumbo actual. El reloj indica entonces el tipo de entrada que debe efectuarse, los rumbos a seguir y el sentido de incorporación. Todo ello mediante un código de colores: naranja para la entrada directa, rojo para la entrada desplazada en gota, azul para la entrada paralela.

La infografía facilitada por Alpina y Watch Angels resume esta lógica en tres pasos: ajustar el rumbo inbound, ajustar el heading y leer el resultado. También detalla el papel del bisel exterior de 360°, del réhaut giratorio, de las ventanillas estándar y no estándar, de la aguja UTC y de la función cronógrafo.
Una complicación en la caja, no en el movimiento
Uno de los aspectos más interesantes de este reloj reside en su arquitectura. La función IFR es totalmente mecánica, pero no modifica el movimiento. Está integrada en el exterior del reloj, principalmente en el bisel y en el réhaut. El comunicado indica que el sistema de cálculo y visualización se aloja en el bisel de cerámica de 44,5 mm y en el réhaut, alrededor de una caja de 43 mm hermética hasta 10 ATM.

Guido Benedini lo formula con mucha claridad: la inteligencia de esta complicación se encuentra alrededor del movimiento y no en su interior. Watch Angels trabajó por tanto en la interacción entre los componentes de la caja, el réhaut, el bisel y la indicación, con el fin de hacer legible un procedimiento aeronáutico sin tocar el órgano motor del reloj.
Este enfoque resulta especialmente interesante porque recuerda que la innovación relojera no se limita necesariamente al calibre. Un reloj también puede innovar por su interfaz, por su arquitectura externa, por su manera de hacer dialogar la mecánica, la información y el uso. En este caso, la complicación IFR es tanto una complicación de indicación como una complicación de comprensión.

El movimiento automático Swiss Made AL-570 se encarga de las horas, los minutos, los segundos, el indicador de funcionamiento, el cronógrafo y la función UTC. La marca anuncia una reserva de marcha de 62 horas, una frecuencia de 28.800 alternancias por hora y 25 rubíes.
Ante todo, un Startimer
La dimensión técnica podría haber aplastado el diseño. No es el caso. Oliver Van Lanschot Hubrecht insiste además en un punto esencial: más allá de la complicación, este reloj debía seguir siendo “un bonito Alpina”, inmediatamente reconocible como un Startimer Pilot.
El reloj adopta una esfera azul rayos de sol, un anillo exterior plateado, una minutería negra, números arábigos aplicados pulidos y luminiscentes, agujas negras rellenas de material luminiscente, un contador de 12 horas a las 6, un contador de 15 minutos a las 12, un indicador de funcionamiento a las 9 y una función UTC central.

La caja de acero, compuesta por tres piezas, recibe un bisel bidireccional de cerámica negra mate de 44,5 mm. La carrura y las asas presentan un satinado vertical, mientras que los biseles están pulidos espejo. El fondo grabado reproduce los esquemas de entrada en los circuitos de espera, prolongando la lógica pedagógica del reloj hasta su reverso.
El conjunto muestra una fuerte personalidad. Hay mucha información en la esfera, pero esta densidad es coherente con la vocación del objeto. Un reloj de piloto nunca se ha concebido para el vacío gráfico. Ante todo debe informar. Aquí, la dificultad consistía en hacer legible una gran cantidad de datos sin sacrificar la identidad estética de la colección Startimer.
Legibilidad, pedagogía y uso
Para Guido Benedini, el mayor reto no fue solo la precisión mecánica. Era indispensable, por supuesto. Pero los dos grandes desafíos fueron la legibilidad y la sencillez de uso. En un entorno aeronáutico, una función solo tiene sentido si puede utilizarse de forma rápida, sencilla y sin ambigüedad.
Esta observación es central. Toda la promesa del Startimer Pilot Chronograph Automatic IFR se basa en una ecuación sencilla: dos datos de entrada, una lectura inmediata de salida. Detrás de este gesto, la complejidad geométrica y mecánica debe desaparecer. El piloto no necesita admirar la complicación para que le resulte útil. Debe poder leerla.

Esta exigencia explica también el esfuerzo pedagógico en torno al reloj. Oliver Van Lanschot Hubrecht reconoce que esta complicación puede parecer técnica para el gran público. Pero, como muchas complicaciones relojeras, su interés va más allá de su uso diario. Cuenta una historia, expresa un saber hacer y aporta una dimensión estética y exclusiva al reloj. Alpina ha preparado por ello distintos soportes pedagógicos para hacer comprensible la tecnología sin simplificarla en exceso.

Seguramente es ahí donde este reloj puede llegar a un público más amplio que el de los pilotos profesionales. Los apasionados de la aviación verán en él la materialización mecánica de un procedimiento real. Los aficionados a la relojería encontrarán una complicación poco habitual. Los coleccionistas verán una pieza limitada a 300 ejemplares, situada en la encrucijada entre el reloj herramienta, el instrumento pedagógico y el objeto relojero singular.
Redundancia, seguridad y autonomía mecánica
En aeronáutica, la noción de redundancia es esencial. Los sistemas se complementan, se verifican y se aseguran mutuamente. El Startimer Pilot Chronograph Automatic IFR se inscribe en este espíritu. No sustituye nada. Confirma, acompaña, materializa.

Oliver Van Lanschot Hubrecht explica que el reloj aspira a ser un compañero de vuelo que complementa los instrumentos de a bordo. En determinadas situaciones, como los procedimientos de entrada en un circuito de espera, permite al piloto hacer su cálculo mentalmente y obtener después una confirmación mecánica inmediata. Esta combinación de fiabilidad, sencillez e independencia refuerza su papel como herramienta de respaldo y compañero de confianza en la cabina.

Esta idea es importante porque permite evitar un malentendido. El reloj no pretende hacerlo mejor que una cabina moderna. Simplemente recuerda que un instrumento mecánico autónomo puede seguir teniendo pertinencia cuando se concibe a partir de una necesidad real. Quizá sea precisamente esto lo que hace tan interesante el proyecto: no se trata de nostalgia por la aviación de antaño, sino de un intento de actualizar el reloj de piloto en la aviación contemporánea.
¿Una nueva vía para el reloj de piloto mecánico?
La pregunta que plantea este Startimer va, por tanto, más allá del simple marco de una edición limitada. Durante mucho tiempo, los relojes de piloto innovaron porque los pilotos tenían necesidades concretas a las que un reloj podía responder. Después, la electrónica de a bordo tomó el relevo, y el reloj de piloto se convirtió a menudo en un objeto de herencia, de estilo o de memoria.

Guido Benedini ve en esta creación la apertura de una nueva vía. Según él, ahora hay que preguntarse si en la aviación moderna existen todavía procedimientos, cálculos o informaciones que la mecánica pueda interpretar de forma pertinente y útil. El reloj mecánico podría seguir siendo entonces no solo un objeto bello, sino también un instrumento de respaldo autónomo, siempre disponible en la muñeca.

Con este Startimer Pilot Chronograph Automatic IFR, Alpina y Watch Angels dan una respuesta concreta a esta pregunta. El reloj no busca rivalizar con la aviónica. No pretende volver a una época en la que la muñeca era una de las pocas referencias del piloto. Propone otra cosa: una mecánica de apoyo, inteligente, legible, concebida para dar forma a un procedimiento.


Es precisamente lo que distingue a esta pieza en el panorama actual de los relojes de piloto. No se limita a mostrar grandes números, una aguja UTC, una corona generosa o una estética de cabina. Intenta devolver una función al reloj de aviación mecánico. Y eso, en un sector en el que muchas novedades se limitan a veces a revisitar códigos probados, merece que nos detengamos en ello.
Ficha técnica
Modelo: Watch Angels x Alpina Startimer Pilot Chronograph Automatic IFR
Referencia: AL-570NW4S46
Edición limitada: 300 piezas
Caja: acero inoxidable de tres piezas
Diámetro: 43 mm
Altura: 15,9 mm
Bisel: cerámica negra mate bidireccional, 44,5 mm
Cristal: zafiro abombado con tratamiento antirreflejos
Hermeticidad: 10 bar
Esfera: azul rayos de sol, números arábigos aplicados pulidos y luminiscentes
Funciones: horas, minutos, segundos, indicador de funcionamiento, cronógrafo, UTC, función IFR
Movimiento: cronógrafo automático Swiss Made AL-570
Reserva de marcha: 62 horas
Frecuencia: 28.800 alternancias por hora
Correa: piel gris lisa con hebilla de acero, correa adicional de piel marrón, sistema de cambio rápido
Precio de venta recomendado: 4.295 €

Con el Startimer Pilot Chronograph Automatic IFR, Alpina y Watch Angels firman una propuesta poco común: un reloj de piloto contemporáneo que no se conforma con evocar la aviación, sino que busca dialogar con uno de sus procedimientos reales. Su interés no reside solo en su complejidad técnica, ni en su condición de primicia mundial. Reside sobre todo en su intención.

Este reloj plantea una pregunta apasionante: ¿qué puede aportar todavía la mecánica relojera en un mundo dominado por la electrónica, las pantallas y los sistemas de a bordo? La respuesta de Alpina y Watch Angels cabe en pocas palabras: una herramienta autónoma, legible, redundante, pensada con y para los pilotos, pero lo bastante evocadora como para seducir también a los aficionados a la relojería y a la aviación.
Un reloj de piloto, por fin, que no mira solo al pasado. Vuelve a ganar altitud.
Preguntas frecuentes
Un reloj de piloto nacido de la colaboración entre Alpina y Watch Angels, presentado como una primicia mundial: una función totalmente mecánica que ayuda a visualizar la entrada en un circuito de espera en vuelo por instrumentos (IFR). Está limitado a 300 ejemplares.
Con el bisel bidireccional, el piloto ajusta el rumbo de acercamiento (inbound) y después su rumbo actual (heading). El reloj indica entonces el tipo de entrada en el circuito de espera mediante un código de colores: naranja para la entrada directa, rojo para la entrada en gota, azul para la entrada paralela, con ventanillas para los procedimientos estándar y no estándar.
No. El sistema se aloja en la caja, el bisel de cerámica de 44,5 mm y el réhaut, alrededor del movimiento. El calibre cronógrafo automático Swiss Made AL-570 se encarga de horas, minutos, segundos, cronógrafo, función UTC e indicador de funcionamiento, con 62 horas de reserva de marcha y una frecuencia de 28.800 alternancias por hora.
Una caja de acero inoxidable de tres piezas de 43 mm de diámetro y 15,9 mm de altura, con un bisel de cerámica negra mate de 44,5 mm, un cristal de zafiro abombado antirreflejos y una hermeticidad de 10 bar. El fondo lleva grabados los esquemas de entrada en los circuitos de espera.
Su precio de venta recomendado es de 4.295 €. Con referencia AL-570NW4S46, se entrega con una correa de piel gris, una segunda correa de piel marrón y un sistema de cambio rápido.



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